“Los héroes anónimos del temblor”: editorial de @ChuySibillaO

“SOLIDARIDAD MEXICANA”

Si se puede.

Canta y no llores. La canción

Viva México.

Mexicanos al grito de guerra. El himno

¡Ánimo!

Silencio, escucho a alguien.

Se necesita.

 

Son algunas de las frases que se han podido escuchar en los lugares colapsados y son frases de mexicanos que voluntariamente se han sumado a ayudar, con sus propias manos, con alguna habilidad, con alguna herramienta, solo con sentimiento de solidaridad, con un nudo en la garganta, con lágrimas en los ojos, con palabras de aliento, con oraciones.

 

Ellos se han convertido en rescatistas, en motivadores, en paramédicos, en faquires que dan el máximo de su resistencia física, sin casi comer y beber.

 

Otros han llevado agua, pan, alguna comida para quienes han estado en los trabajos de auxilio.

 

Llegaron antes que nadie porque ya estaban ahí. Y se quedaron porque no querían huir sino ayudar, porque enseguida se vistieron de México, porque son México y porque son ejemplo e inspiración de este país.

 

Se dan la mano, se abrazan, se coordinan, se sostienen unos con otros. Escarban con las manos, golpean el escombro con martillos y marros, cargan pesados restos de edificios colapsados con sus manos, hacen improvisadas cadenas humanas, dan instrucciones improvisadas, inspiradas en el sentido común. Aplauden e insisten con el grito de “si se puede” cada que logran rescatar a alguien con vida. Comparten el llanto de alegría de los rescatados y el momento de dolor con quienes confirman el fallecimiento de algún familiar o amigo.

 

Son héroes anónimos que se han desgastado y que siguen ayudando, que se han coordinado con la marina, con los heróicos topos, con las autoridades, son ciudadanos que han puesto en riesgo su integridad física, son mexicanos.

 

También están los otros; los rapiñeros, los asaltantes, los que ven en la desgracia de sus semejantes la oportunidad de robar. Si, ahí están esos pobres e inconscientes carroñeros y también son mexicanos. Los malos mexicanos. A ellos en este momento de gravedad y tragedia, todo el rigor de la ley. Si no los educaron en casa, que los eduque la ley.

 

¿Pero sabe que? Los buenos ciudadanos somos más, muchos más y eso alienta, motiva, inspira a ser mejor, a tener esperanza en que este nuestro México tiene la posibilidad de abrirse paso en medio de las dificultades, problemas y vicisitudes.

 

Hoy se impone ser solidario, cooperar, alentar, orar, cada quien según sus posibilidades lo que no podemos es ser indiferentes.

 

Por ello Ánimo y a ser solidarios. Salgamos de esta entre todos.

Juntos podemos.

 

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