La Reina Isabel y el Duque de Edimburgo celebran su boda de Titanio

Un nuevo record se ha impuesto en el longevo matrimonio real de Inglaterra, luego de que la mañana de este lunes, se cumplieran 70 años de del matrimonio entre el Duque de Edimburgo y la joven Reina Isabel.

El 20 de noviembre de 1947 era una mañana lluviosa en la capital del imperio británico, Londres se vestía de gala por la boda real del siglo, tenía dos años de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial y el país pasaba penurias.

Sin embargo ese no fue impedimento para que las calles se llenaran con el matrimonio de la princesa Isabel, heredera al trono e hija del Rey Jorge VI y la Reina Isabel (más tarde conocida como la reina madre).

La heredera al trono británico se casaba en la abadía de Westminster con un militar de la Royal Navy, un apuesto príncipe de la casa real griega, atractivo, rubio y bien plantado, irónico y provocador. Felipe era un príncipe, pero un príncipe pobre.

Dos mil invitados y representantes de todas las casas reales asistieron a la boda real, sin embargo destacó la ausencia del tío de la reina, el Rey Eduardo VIII quien abdicó al trono para casarse con Wallis Simpson.  Una divorciada estadounidense que provocó una crisis política en los años 30 lo que permitió la coronación del padre de la reina, Jorge VI.

Las hermanas del príncipe Felipe tampoco fueron invitadas ya que estaban casadas con tres nobles alemanes que apoyaron a los nazis, solo estuvo un madre, una la princesa Alicia de Battenberg, una mujer con desequilibrios emocionales y una profunda fe que acabó sus días protegida en Buckingham Palace por su nuera y su hijo.

En el país imperaba el racionamiento, la  princesa tuvo que reunir cupones para comprar su vestido de novia, eran tantas las ganas de olvidar la guerra que incluso recibió extras de muchas jóvenes. Sin embargo no los acepto para, adquirir la partida que le dio el gobierno para confeccionar su taje de novia.

El taje fue diseñado por el modisto Norman Hartnell que se inspiró en la obra La Primavera de Boticelli para diseñar el vestido de Isabel. Fue confeccionado en satín y decorado con miles de perlas blancas, hilo de plata y bordados de tul.

Llevaba una capa de cuatro metros de largo y un largo velo sujeto por una tiara de la familia, el ramo era de orquídeas blancas y una ramita de mirto. Cuando aparecieron en el balcón del palacio, convertidos en marido y mujer, Isabel irradiaba felicidad. Felipe, una sonrisa.

Había logrado su sueño: casarse con el joven que conoció cuando tan solo tenía 13 años (él, 19) y del que había quedado perdidamente enamorada.

En el verano de 1939, Felipe Mountbatten, cadete de la Real Academia Naval de Darmouth, sobrino de lord Mountbatten, llegó a puerto en el yate real Victoria & Albert como invitado de los reyes Jorge VI e Isabel y de sus dos hijas, Isabel y Margarita.

No está claro si Felipe Mountbatten cayó rendido de amor ante la adolescente o al revés. Lo que sí se sabe es quemantuvieron la correspondencia durante años, hasta que el padre de la joven aceptó al enamorado.

La vida no había sido fácil para Felipe de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Battenberg. El desequilibrio de la madre, la muerte en el hotel Metropole de Mónaco del padre, el exilio, la ayuda de los parientes para sobrevivir. También tuvo que sortear ciertas dificultades para convertirse en el esposo de la joven Elisabeth Alexandra Mary, la futura reina.

Para casarse tuvo que renunciar a su carrera militar, la nacionalidad griega y sus títulos extranjeros, así se convirtió en teniente de la Royal Navy, el Rey Jorge VI le otorgó los títulos de conde de Merioneth, barón Greenwich, duque de Edimburgo y le nombró caballero de la Orden de la Jarretera.

Vivieron unos años felices. Su primer hijo, el príncipe Carlos nació un año después de la boda, y en agosto de 1950 llegó la niña, la princesa Ana. Pero la muerte prematura del Rey en 1952 hizo que se mudaran al palacio de Buckingham.

La coronación de la Reina fue la primera en ser vista por televisión, en un principio se esperaba  que la casa real cambiara de nombre, es de decir de Windsor a Mountbatten, pero Churchill, los políticos tradicionalistas, la reina madre y la Reina Isabel impidieron que esto sucediera. En una ocasión Felipe se quejó que él era el único hombre que no podía darles su apellido a sus hijos en todo el imperio.

La pareja decidió celebrar en privado su boda de titanio y una modesta cena con sus amigos y familiares cercanos. Así 70 años después siguen unidos quienes también son la pareja que más tiempo ha gobernado en trono británico.

Isabel y Felipe suman una nueva marca a su listado de records: 70 años de matrimonio. Padres de cuatro hijos, abuelos de ocho nietos y cinco bisnietos.

La familia había venido en picada pero Kate y Guillermo han ayudado en la recuperación de la institución. Sin embargo, la fuerza proviene de ellos, a pesar de que Felipe se ha bajado del carro hace unos meses porque se siente cansado y le falla la memoria . ¿Y la reina? Quizá su mejor retrato fue el escribiera allá por 1969 Sir Paul McCartney en los primeros versos de Her Majesty: “Su Majestad es una chica simpática, pero no tiene mucho que decir”.

queen-retrato-reina-3-z.jpg

(Con información de: revista vanityfair / Foto: Especial).

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s