73 años han pasado desde la caída de la bomba de Hiroshima en la IIGM

Para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, altos cargos militares de los Estados Unidos, decidieron utilizar la bomba atómica para poner fin al conflicto bélico más sangriento de la historia de la humanidad.

El 26 de julio, Estados Unidos y sus aliados demandaron a Japón su capitulación, amenazando con una “destrucción total” en caso de negativa. El país nipón ni siquiera respondió al ultimátum, como consecuencia, el entonces presidente norteamericano, Harry Truman, autorizó los ataques atómicos.

Fue así como el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana (tiempo de Japón), un bombardero B-29 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, el “Enola Gay”, sobrevoló la ciudad de Hiroshima para tirar la bomba “Litte Boy” compuesta de uranio-235, convirtiéndose en el primer ataque nuclear de la historia.

La ola expansiva de calor destruyó los hogares, objetos, quemando la piel de las personas  y animales, algunos quedaron calcinados, mientras que otros desaparecieron dejando solo una sombra oscura, debido a las altas temperaturas.

En la explosión, aquel monstruoso y letal hongo brillante que alcanzó los 20 kilómetros de altura, generó una temperatura de cuatro mil grados celsius, destruyendo el 90% de la ciudad y ocasionando la muerte de 140 mil personas, cifra que llegó a 300 mil en los años posteriores como consecuencia de los distintos cánceres y enfermedades provocadas por la radiación.

“Nunca perdí una noche de sueño por Hiroshima”, declaró en una entrevista Paul Tibbets, piloto del avión que arrojó la bomba.

Tres días después, una segunda bomba atómica “Fat Man” golpeó la ciudad de Nagasaki, a 421 kilómetros de la primera. El 15 de agosto, Japón capituló poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

Semanas después de la caída de la bomba, miles de los supervivientes comenzaron a sufrir pérdida del cabello, úlceras en la piel y vómitos. Estos síntomas no eran otra cosa más que envenenamiento por radiación, lo que en su momento fue llamado la “Enfermedad X”.

En 2016, el expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se convirtió en el primer mandatario estadounidense en visitar la ciudad de Hiroshima para rendir homenaje a los miles de fallecidos y pronunciarse a favor de un mundo sin armas nucleares. Además, tuvo la oportunidad de convivir con los llamados hibakusha, los sobrevivientes al hongo nuclear que dañó para siempre la historia del mundo.

(Con información de: Notimex / Foto: Especial).

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